jueves 19 de junio de 2008

":-sinceramente no entiendo por qué te bajoneas
:-y te pensás que yo sí sé?...te juro que no me entiendo
:-nono, y eso es peor, nada peor que la impotencia
:-sí..no hay nada peor que sentirse una inútil, y no encontrar el motivo..

(...)

:-no le des bola
:-..a quién?
:-a eso que no sabes que es
:-cómo ignoras a algo que no existe?"

¿Cómo ignoro a algo que (en el fondo) sé lo que es, pero lo necesito para vivir?

¿Cómo te ignoro, a vos, que me hacés tanto mal, y me das tantas ganas de vivir?

Te amo y te odio.

Explicame, vos que lo sabés todo... Vos que no tenés problemas para decir las cosas, para expresar los sentimientos, para dar la cara, para ser claro, para no dar vueltas.

Seguramente es muy fácil, ya sé, pero a mí no me sale.

Será porque tengo 15 años de mierda, será porque todavía no sé lo que quiero (o tal vez no me animo a decirlo) o será porque me falta mucha madurez.

Sea por el motivo que sea, no te puedo decir las cosas. No te puedo pedir lo que necesito.

No te puedo pedir que desaparezcas de mi vida, no te puedo pedir que no me hables nunca más, no te puedo pedir que no me nombres, que no te acuerdes de mí. No puedo ni siquiera pretender que dejes de existir, para que yo pueda estar un día entero sin llorar.

Porque sabiendo que estás en algún lado, con alguna persona, mostrando una sonrisa, o una lagrima, me siento mal.

Sabiendo que no te tengo, me siento mal. Sabiendo que tenés una rutina, que tenés una vida, (porque la tuya siguió), que vos sí tenés gente con quien hablar... Sabiendo que podes ser vos mismo, sin depender de un recuerdo, de las apariencias y de las formas... Sabiéndo todo eso, estoy mal.

Llamame envidiosa, no sé, pero nadie sabe cuánto realmente yo daría por volver a ser la de siempre, como pudiste hacer vos.

Quiero ser como antes, quiero reirme todos los días, quiero tener ganas de levantarme, quiero tener afectos, quiero tener amigos de verdad, de esos que te saben escuchar y te prestan un hombro cuando lo necesitas. Quiero que llorar vuelva a ser algo extraordinario.

Pero dándole el verdadero sentido a esa palabra, porque mucha gente confunde extraordinario con maravilloso. No, necios, no. Extraordinario es algo que sale de lo ordinario, que sale de lo comun. Algo que, por suerte, uno no está acostumbrado.

Eso quiero yo, quiero que llorar sea algo raro en mi vida, como lo fue alguna vez.

Quiero tenerte de nuevo, pero de la buena manera. Quiero tenerte de esa manera que me hacía bien, de esa manera que me hacía feliz y que me motivaba a seguir viviendo.

Te necesito como antes, cuando eras motivo de sonrisas, de dibujos alegres, de canciones en la ducha, de planes futuros... Cuando eras motivo para estar bien y para amar sin medir las consecuencias.

Te necesito, dejá de hacerme mal...