
(Me asusté. No me aceptaba la contraseña del Blog y casi casi rompo todo).
Se vienen las fiestas. Navidad, año nuevo, y esas jodas obligatorias.
Es muy fácil decir que uno odia las fiestas, que siempre se deprime, que odia la felicidad obligatoria, la hipocresía que reina en estos días, e indignarse en todos los lugares cuando te das cuenta que lo único que te rodea son decoraciones navideñas con arbolitos, regalos, y luces de colores.
De hecho, si alguien se gastara en hacer una estadística, es más la gente que odia las fiestas, que la que las disfruta. Los que detestan las fiestas se sienten transguesores, creen que van en contra del sistema, y todo eso. No se dan cuenta que está de moda es odiar las fiestas?
Seamos anténticos, y disfrutemos estas dos putas fechas! No cuesta nada (y claramente, es más original que putear y ofenderse a las 12.00)
Pero yo tengo un verdadero motivo para detestar esta época.
Te fuiste vos, Yamila. Te fuiste para siempre hace ya casi 6 años, y no vas a volver más.
Cada navidad, cada año nuevo, me acuerdo de vos. De nosotras. De nuestra amistad.
Estés donde estés. Te voy a extrañar siempre, y te voy a querer desde acá (algún día nos reencontraremos, querida).
Razón número dos, nunca la pasé bien. Siempre me aburrí. Desde que nací, pasé todas las fiestas con los amigos de mis viejos. Veo siempre las mismas caras, oigo siempre las mismas voces, como siempre la misma comida. No hay manera en éste mundo que pueda zafar de eso. No hay nadie de mi edad, son nenes de 3 años, o gente de 45 para arriba... Es detestable.Y como si fuera poco, es más obligatorio que la mayoría de edad para votar (?).
Estoy saturada de asistir a ese tipo de reuniones. Me aburro. Me deprimo.
Me deprimo o me siento sola?
Las dos cosas...es un círculo vicioso.
Me deprimo porque me siento sola, y me siento sola porque me deprimo.
Siempre se hacen las 12.00, todos brindan, se saludan, gritan, se ríen, y yo me voy corriendo al baño a llorar o a estar un rato sola.
Siempre extraño a alguien. Es rotativo, pero siempre necesito el abrazo de alguien específico en ese momento.
Nunca, jamás tuve la experiencia de festejar navidad y fin de año con la gente que realmente tengo ganas. Nunca pude mirar a los ojos a quien yo quise y desearle de corazón un buen año.
Nunca pude, y dudo que alguna vez pueda.
Como si fuera poco, nunca llegan los mensajes que intento mandar porque "las líneas están saturadas". Sabés qué?. Yo estoy saturada.
No te voy a poder ver, no te voy a poder abrazar ni darte mi regalo.
Lo único que me queda es que a las 12.00 te acuerdes de mi, y de alguna manera extraña e incomprendible, sientas que yo también estoy pensando en vos. Que te estoy extrañando y deseando, de verdad, lo mejor.
Estuve hablando con una mina que conocí hoy. Me contó toda su vida. Sus desgracias. Cómo la peleó ante toda la mierda que le tocó. Superó cosas increíbles, y era admirable verla contarlo tan entera y tan decidida.
Dijo dos frases que me llegaron muchísimo. Tanto que me puse a llorar, olvidándome por un segundo que era ella la que se estaba desahogando.
"Siempre idealicé todo en una pareja. Siempre decía que quería un hombre lindo, trabajador, sano, con buenos ideales, con proyectos de vida, con la fuerza para llevarlos adelante, que me ame, me cuide, me proteja, me apoye en todo lo que yo me proponga, y me haga feliz. Pedía demasiado, lo sabía, pero de golpe un día apareció Guillermo. Era todo lo que yo había soñado. De golpe lo tenía...Y me dió tanto miedo ser tan feliz que lo eché todo a perder. Fue como tener el regalo más lindo y valioso del mundo, y después no quererlo por miedo a no saber qué hacer con él. Me dió miedo ser tan feliz, y sin darme cuenta arruiné todo".
"El otro día viajé a Córdoba a reencontrarme con mi prima. Estaba en una crisis depresiva y nerviosa, quise ir al lugar donde crecí y me crié. Recorrí mi secundaria, mi casa, mis calles, las plazas. Fui por todos los lugares donde me sentía bien. Recuperé un montón de cosas. Mi prima era más que una hermana para mi. Le conté todo y me sentí increíble. Me dijo que para superar una crisis primero hay que tocar fondo, y después volver a levantarse. Volver a empezar desde el fondo".
Esas dos frases siguen retumbando adentro mío cada segundo, hace dos horas.
Es la cruel verdad. Tuve miedo de ser feliz. No pude manejarlo, mi inconciente arruinó todo. Atenté contra mi misma. Atenté contra mi felicidad.
Y por otro lado, ya toqué fondo. Ya está. Ahora es tiempo de levantar cabeza, e intentar volver a estabilizarme. Sé bien lo que quiero, y lo que no quiero. Sé lo que tengo, y lo que me falta. Estoy centrada, necesito despejar la mente, y empezar de nuevo. Tengo mis metas clarísimas y esta vez, no pienso dejar que nada lo arruine (ni siquiera yo misma)... Tiempo al tiempo, Selene.
Deja que el tiempo cure. El tiempo todo calma. La tempestad y la calma.





